Tras la caída de Roma

Tras la caída de Roma y las invasiones germánicas a lo largo del siglo V d. C., la población de origen  hispanorromano huye de las ciudades y de las villas y se refugia en zonas altas de fácil defensa natural y gran control del territorio. Este fenómeno se conoce con el nombre de  encastillamiento.

En Montefrío la población se encastilla en los poblados de Los Castillejos y El Castellón.

En el poblado tardorromano de El Castellón se conservan 30 viviendas de pequeño tamaño, articuladas por dos calles.

La necrópolis de inhumación de El Castellón (siglos VI-VIII d. C.) se divide en dos zonas: una de sepulturas excavadas en la roca, y otra con 115 tumbas de cista, revestidas y cubiertas a modo de caja con lajas planas de piedra.

Con la llegada de los musulmanes la población seguiría viviendo en ambos poblados. El Castellón es abandonado con la implantación del Califato (929), continuando el de Los Castillejos hasta el siglo XI.